Al final de cuentas sólo nos desmoronamos como Pedro Páramo en un montón de piedras o tal vez en otras cosas que el viento lleva. Si no podemos conciliar en nuestras diferencias y no importa ya lo que otros digan con respecto a lo que nos jode -a pesar de las mismas cosas que nos forman- es porque el individuo ha llegado a tocar esa bóveda plástica del periodo medieval; y se ha dado por vencido porque al fin sólo se es una palabra concreta.
Una sonsera ambulante, algo donde la incertidumbre cobra definitivo sentido. Pero nos gobierna la arbitrariedad del lenguaje, la hegemonía de lo sutil, la tangente...esa elaboración humana que nos hace ver el mundo como una necesidad también humana.
Tanto el capitalismo como el comunismo son variantes de la vanguardia del siglo XX que postuló utopías revolucionarias y evidentemente de necesidad histórica; y aunque toda revolución sea un salto al pasado esto no debe entenderse como una negación del otro.
La infinita ingenuidad de algunos les permite crear ideas contestatarias o anarquistas, ahora, esa elaboración no sólo está presente en los bandos progresistas sino también y muy latente en los contextos políticos que plantean el consumismo y la satisfacción del deseo colectivo mediante el olvido de lo real.
Un país que parte de una dicotomía imaginaria suele lograr el concepto subalterno de la hibridez; sin embargo, cuando este ser dialógico es una farsa de la teoría ¿qué crees que pase?.
martes, 14 de abril de 2009
lunes, 6 de abril de 2009
Cuando un niño muere
Hoy en Arequipa los periódicos, con titulares a color, a grandes letras, con imágenes crudas reproducen algo que sucedió al atardecer entre la Ayacucho (en realidad Calle Grau) y Santa Catalina.
Cuando entro a clases a veces reproduzco lo que un día aprendí: los niños y los jóvenes son inmortales porque nunca piensan en la muerte. La muerte para ellos es una palabra que no existe. Claro que trato de sustentar mi tesis con el único propósito de motivar caras largas que uno encuentra en su tarea como docente.
Pero son palabras. Unos pierden a sus hijos lentamente, otros no saben de pérdidas y ayer una familia aprendió que suele pasar. Así de fácil. Así de cruel. Y que la muerte sí existe para los niños y que ellos no son inmortales.
No se puede evitar la indignación. Todavía veo el rostro de dolor, los gritos vacíos que procuraban encontrar algo en donde sólo había un conductor culpable que venía rodeado de policías en la comisaría de Santa Martha, asesino le gritaban y la pena y la rabia formaban una sustancia desconocida hasta ayer.
El Diario Correo hoy 6 de abril manifiesta:
Producto del impacto, el Suzuki guinda terminó con las llantas hacia arriba y el niño Erick Estrada Arisaca (7), salió disparado quedando muy grave. Según testigos, se escucharon gritos desesperados de los progenitores como "ayúdenme a salir", "Erickkk... ya voy" mientras eran auxiliados por los transeúntes para salir del carro...
La ley, esa invención humana, tiene ahora su existencia plena, pero tiene que luchar con policía coimeros, con amenazantes reparaciones y el niño entre largas noches de insomnio intentando buscar por qué las cosas y por qué la muerte.
Cuando entro a clases a veces reproduzco lo que un día aprendí: los niños y los jóvenes son inmortales porque nunca piensan en la muerte. La muerte para ellos es una palabra que no existe. Claro que trato de sustentar mi tesis con el único propósito de motivar caras largas que uno encuentra en su tarea como docente.
Pero son palabras. Unos pierden a sus hijos lentamente, otros no saben de pérdidas y ayer una familia aprendió que suele pasar. Así de fácil. Así de cruel. Y que la muerte sí existe para los niños y que ellos no son inmortales.
No se puede evitar la indignación. Todavía veo el rostro de dolor, los gritos vacíos que procuraban encontrar algo en donde sólo había un conductor culpable que venía rodeado de policías en la comisaría de Santa Martha, asesino le gritaban y la pena y la rabia formaban una sustancia desconocida hasta ayer.
El Diario Correo hoy 6 de abril manifiesta:
Producto del impacto, el Suzuki guinda terminó con las llantas hacia arriba y el niño Erick Estrada Arisaca (7), salió disparado quedando muy grave. Según testigos, se escucharon gritos desesperados de los progenitores como "ayúdenme a salir", "Erickkk... ya voy" mientras eran auxiliados por los transeúntes para salir del carro...
La ley, esa invención humana, tiene ahora su existencia plena, pero tiene que luchar con policía coimeros, con amenazantes reparaciones y el niño entre largas noches de insomnio intentando buscar por qué las cosas y por qué la muerte.
Alberto Fujimori : El Juicio en contra
Día Martes 7
Ni te cases ni te embarques
Ni te cases ni te embarques
Se difunden a través de los medios de comunicación escrita y mediante otros Usos mediáticos el resultado de la sentencia a Alberto Fujimori; se traducen gestos, se defienden vacíos en su alegato personal en los dos últimos días de audiencia, se contrastan videos de lo que dijo y de lo que pudo decir a favor o en contra suya, se imprimen polos naranjas y se condiciona a una realidad a muchos peruanos como si la verdad existiera o si de ella saliera la ruta del día a día para los millones que danzan al ritmo de otras conjeturas fuera de la verguenza que es Lima actualnente.
El problema que se crea implícitamente es la bulla política que repta perniciosa mediante la prensa, misma novela venezolana y que es percibida por los que conmovedoramente aprendieron a leer y a escuchar en este país... Salen trapos viejos o congresistas, es lo mismo, a gemir por un desdichado que desciende de japoneses y que tuvo que tragarse su moral cuantas veces lo llamaron chino, soportar el embate político de los años posteriores a su regimen no es algo gratuito...porque hay un fin más prodigioso que estar parado escuchando una burla más de la manifiesta justicia peruana.
Se expresa un fuerte matiz racista dirán algunos en sus decires, pues sí. No lo niego. No parto de una concepción ingenua y aunque la democracia oprima al pueblo, palabra puta, hipócrita, es a su vez la más necesaria en la modernidad que nos acoge huérfanos de una versión humana del pasado que nos ha tocado hacer a penas.
Apelo a una idea, a una forma sensible de no poder callarme.
Si lo culpan a Fujimori qué importancia tendrá esa vaina si aquí al sur del Perú no se tiene agua y escuelas dignas con maestros dignos, qué mierda significa para los que piensan el país como una unidad y no como una pendejada más, que un hombre sea llevado los últimos días de su vida a una cárcel dorada habiendo hecho lo que quiso en su momento clave e histórico.
Si el tribunal decide impartir su concepción personal de un proceso y resulta Fujimori culpable, igual, o sea ¿me detengo y me pongo a llorar, salto como un cronopio con mis manos entrelazadas y pido al cielo que me mande una razón para vivir? Me cago en toda esa parafernalia.
Por eso me río. La procesión va por dentro.
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