Día Martes 7
Ni te cases ni te embarques
Ni te cases ni te embarques
Se difunden a través de los medios de comunicación escrita y mediante otros Usos mediáticos el resultado de la sentencia a Alberto Fujimori; se traducen gestos, se defienden vacíos en su alegato personal en los dos últimos días de audiencia, se contrastan videos de lo que dijo y de lo que pudo decir a favor o en contra suya, se imprimen polos naranjas y se condiciona a una realidad a muchos peruanos como si la verdad existiera o si de ella saliera la ruta del día a día para los millones que danzan al ritmo de otras conjeturas fuera de la verguenza que es Lima actualnente.
El problema que se crea implícitamente es la bulla política que repta perniciosa mediante la prensa, misma novela venezolana y que es percibida por los que conmovedoramente aprendieron a leer y a escuchar en este país... Salen trapos viejos o congresistas, es lo mismo, a gemir por un desdichado que desciende de japoneses y que tuvo que tragarse su moral cuantas veces lo llamaron chino, soportar el embate político de los años posteriores a su regimen no es algo gratuito...porque hay un fin más prodigioso que estar parado escuchando una burla más de la manifiesta justicia peruana.
Se expresa un fuerte matiz racista dirán algunos en sus decires, pues sí. No lo niego. No parto de una concepción ingenua y aunque la democracia oprima al pueblo, palabra puta, hipócrita, es a su vez la más necesaria en la modernidad que nos acoge huérfanos de una versión humana del pasado que nos ha tocado hacer a penas.
Apelo a una idea, a una forma sensible de no poder callarme.
Si lo culpan a Fujimori qué importancia tendrá esa vaina si aquí al sur del Perú no se tiene agua y escuelas dignas con maestros dignos, qué mierda significa para los que piensan el país como una unidad y no como una pendejada más, que un hombre sea llevado los últimos días de su vida a una cárcel dorada habiendo hecho lo que quiso en su momento clave e histórico.
Si el tribunal decide impartir su concepción personal de un proceso y resulta Fujimori culpable, igual, o sea ¿me detengo y me pongo a llorar, salto como un cronopio con mis manos entrelazadas y pido al cielo que me mande una razón para vivir? Me cago en toda esa parafernalia.
Por eso me río. La procesión va por dentro.

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